1. La tarea: esta Pauta es un complemento de la que fue propuesta en la primera sesión en relación con el fomento de la responsabilidad de nuestros hijos hacia las tareas escolares. La idea es que nuestros hijos se hagan responsables de hacer sus tareas del cole y para ello debemos conseguir que se acostumbren a trabajar en casa. Partimos de la idea de que a nadie le gusta ‘perder el tiempo’ haciendo la tarea, así que debemos facilitar este hecho lo más posible. Para ello tendremos en cuenta lo siguiente:
- Lo importante es que nuestro hijo haga la tarea; es lo que queremos conseguir, por tanto vamos a centrarnos en eso y luego le trabajaremos otros aspectos menores.
- Cuando llegue el momento de hacer la tarea, vamos a permitir a nuestro hijo sentirse cómodo. Forzarlo a que se siente correctamente, a que tenga la mesa ‘superordenada’, a que trabaje siempre en el mismo sitio… son aspectos que tienen relativa importancia, pero que podemos trabajar más adelante, cuando ya hayamos conseguido que tenga asumido el hábito de hacer la tarea. Incidir sobre esos temas lo único que consigue es ‘agobiar’ más a nuestro hijo. Pensadlo así: si nuestro hijo tiene que hacer algo que no le gusta ¿cómo será más fácil que lo haga, sintiéndose cómodo y libre, o encorsetado como si fuera un remero de una galera?
- La tarea es algo que no suele gustar hacer, por tanto es algo que invita a las distracciones. Si para hacer la tarea nuestro hijo debe ‘recluirse’ en su cuarto en un mano a mano con los libros, en lugar de alejarlo de las distracciones lo estamos exponiendo a la mayor fuente de distracción posible, su imaginación. La soledad de su cuarto juega en su contra, porque allí puede dar rienda suelta a sus pensamientos casi sin darse cuenta. Además, si hacer la tarea significa tener que estar solo, estamos añadiendo más motivos para que no le gusta hacerla. No es malo que nuestro hijo pueda hacer sus tareas en el salón o en cualquier otro sitio de la casa.
- Nuestros hijos nos quieren mucho y dependen emocionalmente de nosotros. Para ellos es muy importante sentirse queridos. La mejor forma de hacerles sentir ese amor es apoyarlos en los momentos menos agradables para ellos, y uno de esos momentos es la hora de hacer la tarea. Sentarnos con ellos y ofrecerles nuestra ayuda es el mejor camino para que trabajen en casa. Pero es importante el hecho de sentarnos. Si presto ayuda a mi hijo mientras estoy en mis quehaceres diarios (barriendo, planchando…) no es lo mismo. Si invertimos parte de nuestro tiempo en ayudarlos a hacer la tarea, ellos sienten que nos preocupamos y nos interesamos de verdad, ya que están compartiendo con nosotros una carga que para ellos es muy pesada.
- Otra forma de compartir ese momento con nuestros hijos es la de organizar reuniones de trabajo. Si nosotros también tenemos ‘tarea’, cosas de nuestro trabajo que tengamos que hacer en casa, es muy positivo que todos nos sentemos juntos a trabajar. Cada uno está haciendo sus cosas, pero se crea un clima de trabajo y existe la posibilidad de pedirnos ayuda unos a otros. En este contexto es muy importante que lo que nosotros estemos haciendo se parezca a una tarea del cole, es decir, que sean cosas de papeles y libros. Si lo que estamos haciendo al lado de ellos es punto de cruz no tiene mucho aspecto de reunión de trabajo, no existe una identificación de su trabajo con el nuestro.
- Tanto si nos sentamos a ayudar a nuestro hijo como si compartimos con él reuniones de trabajo, es muy importante que respetemos las pausas naturales. Nadie puede permanecer indefinidamente concentrado en una tarea y mucho menos un niño, por eso es importante que también compartamos con nuestro hijo los descansitos para desconectar y relajarnos un poco. Reírnos con él un rato es mucho más positivo que reñirle porque ha levantado la cabeza del cuaderno. Depende de nosotros como adultos el regular esas paraditas, para que no sean demasiado largas, ni demasiado frecuentes.
- Además de listos, nuestros hijos son muy ‘listillos’, así que debemos andarnos con ojo a la hora de ayudarlos, ya que lo que van a intentar es que al final acabemos haciéndole la tarea. Es importante que les recordemos que les estamos ayudando, pero que la tarea es responsabilidad suya y que estamos dejando de hacer otras cosas por estar con ellos. No se trata de echárselo en cara, sino de que sean conscientes. Les ayudamos porque los queremos mucho, pero si ellos no aprovechan el tiempo, o nos quieren "dar coba", deben saber que tenemos otras muchas cosas que hacer.
Podemos hacer uso de la famosa Campana de Gauss para establecer la temporalización del esfuerzo dedicado a las distintas materias, así como la cantidad de tiempo que deben invertir nuestros hijos en las mismas en función de sus intereses.

2. Cosas de casa: Si queremos que nuestro hijo empiece a asumir algunas tareas del hogar y colabore con nosotros en casa, no debemos convertir esa colaboraciones en imposiciones. Pedir ayuda a nuestros hijos afianza su autoestima en el hogar, ya que se sienten útiles y necesarios.
3. Paso a paso: Tanto para las cosas de casa como para las responsabilidades más personales (las que decíamos que podíamos poner en la lista en la sesión anterior), debemos hacer como padres un trabajo previo. Antes de dar a nuestro hijo una responsabilidad debemos intentar desglosarla en responsabilidades más pequeñas. Cualquier proceso va evolucionando paso a paso; si saturamos a nuestro hijo con grandes responsabilidades lo estamos abocando al fracaso. Es más efectivo (aunque sea más lento) empezar por las cosas más sencillas, incluso insignificantes, y, paulatinamente, ir aumentando el nivel de dificultad de la responsabilidad. Es como un videojuego, nadie empieza por la última fase porque las primeras te van adiestrando para desarrollar la última con éxito.Un ejemplo para verlo claro lo encontramos en el momento de prepararse por la mañana para ir al cole. Si de un día para otro le exigimos a nuestro hijo que lo haga solo, es muy posible que se sienta desbordado y no lo haga correctamente. Sin embargo, podemos desglosarlo en responsabilidades menores como pueden ser asearse, vestirse, desayunar… e incluso dentro éstas podemos encontrar niveles. Así, asearse lo podemos dividir en lavarse la cara, peinarse… vestirse lo dividiríamos en ropa interior, ropa exterior, calzado… De lo que se trata es de hacer un camino que le haga ir evolucionando pero a un ritmo lógico. Si no sabe andar ¿cómo quieres que corra?
4. Orden y organización: nuestros hijos suelen ser caóticos. Para ellos el orden no parece ser algo importante. Por mucho que les obliguemos a tener sus cosas en orden es difícil que consigamos que ellos interioricen la idea de que ser organizado es bueno. Siguiendo con la idea del paso a paso, no podemos conseguir que de la noche al día aprendan a tener ordenado su cuarto, pero sí podemos empezar por inculcarle la importancia del orden. Para ello, podemos fijar una frontera en la puerta de su cuarto. De puertas para dentro es su cuarto, su territorio, allí (dentro de lo que nos permita la lógica) puede hacer lo que quiera, pero de puertas para fuera convive con el resto de la familia y el orden sí es importante. Empezaremos por exigirle el orden en los espacios compartidos para luego ir conquistando poco a poco su habitación.En el caso de que nuestro hijo comparta habitación con su hermano, tenemos otro elemento para trabajar la importancia del orden para la convivencia. Seguro que hay problemas cuando uno coge las cosas del otro y las deja por ahí tiradas. Podemos usar esto a nuestro favor para establecer una serie de normas de organización de manera que ellos las vean como algo necesario.
5. El horario de nuestro hijo: ¿Hemos calculado alguna vez cuánto tiempo real tienen nuestros hijos para ser niños? Durante la semana nuestros hijos tienen clases, actividades extraescolares, tarea para casa… y además tienen que comer, ducharse, dormir… ¿Cuánto tiempo les queda al día para ser niños y comportarse como tales? Os propongo que vosotros, no ellos, hagáis un horario semanal de vuestro hijo. Anotad en él las cosas que tiene que hacer vuestro hijo cada día y comprobad cuánto tiempo libre le queda. Seguramente existen pocos trabajadores con un horario más apretado que el de nuestros hijos. Encima, en esos ratitos libres, queremos que nuestros hijos sean responsables y que ordenen su cuarto y que empiecen a ayudar en casa y que traten bien a sus hermanos y que nos hagan caso…La propuesta es la siguiente. Intentad crear islotes de tiempo libre en el horario de vuestro hijo para que hagan en ellos lo que les dé la gana. No se trata de algo planificado y estructurado como si fuera una actividad más. Se trata de algo totalmente libre y flexible, como un niño. Da igual que los islotes de tiempo libre no sean siempre los mismos días a las mismas horas, lo que importa es que existan. Lo que sí es deseable es que esos islotes en el horario de nuestro hijo se correspondan con otros en nuestro propio horario. Así podremos compartir con ellos momentos de expansión y hacer juntos lo que nos apetezca en ese momento, lo que nos dé la gana. ¡Ya está bien de tanta planificación y estructuración, sintámonos libres y espontáneos!
Estas son las Pautas Educativas que se extrajeron de la sesión del 6 de febrero, aunque no es lo mismo haber estado allí participando de su elaboración, que leerlas sin más. Por ello, invitamos a todo aquel que tenga alguna duda o quiera puntualizar algo a que añada un comentario a continuación, de manera que su duda pueda ser resuelta y todos nos beneficiemos al hacerlo de manera pública.



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